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Comida de empresa

Os voy a contar mi mejor comida de empresa.

Cuando tenía veintidós años empecé a trabajar como administrativo en una empresa de paquetería. Éramos unos veinte empleados y el jefe de nuestra oficina estaba muy pero que muy bueno.

Era un hombre de edad indeterminada. Tendría entre treinta y cuarenta años. Era muy guapo y tenía un cuerpazo de escándalo. Siempre venía con traje a la oficina y los pantalones le marcaban un culo redondo y duro, y el bulto que marcaba en la parte delantera era tan prominente que parecía como si estuviera empalmado constantemente.

Me daba mucho morbo mi jefe.

Me hacía pajas todos los días pensando en él.

Cada día cuando llegaba a mi casa por la noche, cachondo después de haber estado todo el día compartiendo oficina con semejante semental, me cogía la polla con la mano derecha y la movía con suaves movimientos de subida y bajada y con los ojos cerrados.

Me gustaba correrme pensando que mi mano era la boca de mi jefe y que eran sus labios carnosos los que me recorrían arriba y abajo la polla hasta que mi leche salía disparada.

Incluso compré un masturbador con la forma de una boca.

Esta boca me recordaba al objeto de mi deseo y siempre que me masturbaba con mi juguetito cerraba los ojos y pensaba que en realidad estaba en la oficina, en su despacho, sentado en su sillón, y que él estaba arrodillado delante de mí haciéndome una mamada.

Soñaba con la polla de mi jefe. Leer más

Mi primera vez con un vibrador.

Mi primera vez con un vibrador, o cómo conseguí el orgasmo más intenso de mi vida.

Desde que empecé a tener sexo con otros hombres he practicado el sexo anal. Soy versátil y me enorgullezco de decirlo siempre en voz alta.

Llevo practicando el sexo anal desde que perdí la virginidad a los 17 años. Me encanta y me resulta muy satisfactorio siempre, tanto si actúo como activo como si lo hago como pasivo.

Sin embargo, en lo que respecta a la masturbación no puedo decir que haya sido muy innovador en mi vida.

Empecé a masturbarme a los 14 años, y nunca me había planteado darme placer a mí mismo de otra forma que no fuera machacándome la polla a la antigua usanza, usando con firmeza mi mano derecha.

Ya pasados los 30 años (pero por poco) podía decir que nunca había pensado en utilizar un consolador o vibrador anal.

Es por ello que recientemente me entró el gusanillo, por decirlo suavemente. No paraba de fantasear y meterme un dedo y hasta dos por el culo cuando me masturbaba. Y las corridas eran fantásticas.

Es por eso que pensé:

-“Si me encanta que me metan una polla por el culo y me follen, ¿por qué no probar a meterme yo mismo una polla cuando me la estoy cascando?. ¡Tiene que ser la bomba!

Así que no esperé más y decidí probar a masturbarme metiéndome un juguete por mi culo.

Cuando me decidí a hacerlo opté por un vibrador estimulador prostático. Leer más

Calentura en el taxi. 1ª Parte.

¿No te ha pasado alguna vez que tienes tal nivel de calentura que no puedes esperar a llegar a tu casa o a algún lugar en el que puedas desfogarte con tranquilidad?

A mí no es que me pase a menudo. Siempre suelo tener paciencia. Pero una vez sí que fue muy difícil esperar y por eso me dejé llevar.

Todo empezó cuando una noche salí de juerga con mis amigos. Nada del otro mundo. Tomamos unas copas y bailamos en un pub hasta bien entrada la madrugada.

De repente me fijé en que un chico que estaba junto a la barra no paraba de mirarme. Me miraba fijamente y sonreía.

Tampoco es que le diese mucha importancia. Tengo un buen cuerpo y lo luzco muy bien, así que no es difícil que la gente me mire, tanto hombres como mujeres.

Pero aquello era distinto y se notaba. De repente su mirada se transformó y ya no me estaba mirando con curiosidad. Me miraba con lujuria.

Sus ojos me estaban devorando apenas sin parpadear, y se pasaba la lengua por los labios cada poco tiempo, quizás imaginando lo que podría estar lamiéndome en ese momento.

Mis amigos no se dieron cuenta, pero yo poco a poco me estaba excitando cada vez más. Mi polla no se puso dura, pero un calor me estaba subiendo desde los huevos hasta la cabeza, y estaba seguro de que no tenía nada que ver con el alcohol que estaba tomando.

Cuando el calentón fue más grande que mis ganas de juerga les dije a mis amigos que no me esperaran, que iba a intentar follarme al chico de la barra. Leer más

Convertiré mi vida en relatos eróticos gay.

Mi nombre es Josex y como el título advierte, convertiré mi vida en relatos eróticos gay.

Ante todo una presentación.

Buenas noches, tardes o días a todo aquel que me esté leyendo ahora mismo.

Como ya te he indicado más arriba mi nombre es Josex, y como habrás podido darte cuenta es un seudónimo, ya que prefiero no revelar mi verdadero nombre.

Mis amigos de Discrettoys me han pedido que escriba relatos eróticos gay para incluir en su blog y no me he podido negar.

Lo más fácil para mi habría sido inventar una serie de historias eróticas, pero voy a hacer lo que nunca hasta ahora he hecho en mi vida: voy a sincerarme.

En este blog voy a contar todas las experiencias sexuales que he vivido desde que tengo 17 años, y que sigo viviendo actualmente.

Y créeme si te digo que tengo cuerda para rato, y una gran cantidad de experiencias que serán los relatos gay que te voy a contar.

Nos leemos pronto. Leer más

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