Mi primera vez con un vibrador. Relatos sexo gay.

Mi primera vez con un vibrador, o cómo conseguí el orgasmo más intenso de mi vida.

Desde que empecé a tener sexo con otros hombres he practicado el sexo anal. Soy versátil y me enorgullezco de decirlo siempre en voz alta.

Llevo practicando el sexo anal desde que perdí la virginidad a los 17 años. Me encanta y me resulta muy satisfactorio siempre, tanto si actúo como activo como si lo hago como pasivo.

Sin embargo, en lo que respecta a la masturbación no puedo decir que haya sido muy innovador en mi vida.

Empecé a masturbarme a los 14 años, y nunca me había planteado darme placer a mí mismo de otra forma que no fuera machacándome la polla a la antigua usanza, usando con firmeza mi mano derecha.

Ya pasados los 30 años (pero por poco) podía decir que nunca había pensado en utilizar un consolador o vibrador anal.

Es por ello que recientemente me entró el gusanillo, por decirlo suavemente. No paraba de fantasear y meterme un dedo y hasta dos por el culo cuando me masturbaba. Y las corridas eran fantásticas.

Es por eso que pensé:

-“Si me encanta que me metan una polla por el culo y me follen, ¿por qué no probar a meterme yo mismo una polla cuando me la estoy cascando?. ¡Tiene que ser la bomba!

Así que no esperé más y decidí probar a masturbarme metiéndome un juguete por mi culo.

Cuando me decidí a hacerlo opté por un vibrador estimulador prostático. Ya sabes lo que se dice: Si vas a hacerlo, hazlo a lo grande.

Lo primero que hice fue elegir un modelo de vibrador en base a mi escasa experiencia.

Al ser mi primera vez (con un vibrador, no con una polla auténtica) me decanté por un tamaño mediano.

Otro elemento fundamental que sabía que se necesita es un buen lubricante anal. Eso sí que no falta en mi casa.

Para mi experiencia sexual con el vibrador elegí un lubricante con base de silicona que tiene un componente relajante que ayuda a relajar el esfínter.

Mi esfínter está acostumbrado ya a dejar pasar pollas grandes, pero no quería arriesgarme con una de silicona.

Lo primero que hice fue elegir el momento y el lugar apropiado.

Para mí el lugar perfecto era la cama. Me encanta estar desnudo y tumbado en la cama para mis juegos sexuales en solitario. Me toco todo el cuerpo a la vez que acaricio mi polla y eso me pone como una moto.

Tuve algunas dudas para elegir la postura. Podía estar tumbado con las piernas abiertas o quizá boca abajo a cuatro patas.

Mi postura favorita cuando me penetran es estar a cuatro patas, pero no lo vi muy práctico al ser yo el que debía manejar el ritmo de la penetración sujetando el vibrador.

Así que me tumbé de espaldas. Era mucho más sencillo manejar el vibrador con mi mano izquierda en esa postura, ya que tenía mejor acceso a la zona anal y mejor visibilidad.

Lo primero que hice fue lubricar el vibrador con el lubricante elegido. También me apliqué lubricante en el ano y el recto con el mismo.

Me empapé el dedo índice de la mano derecha y froté suavemente mi ano en círculos. Poco a poco introduje el dedo en el esfínter mediante pequeños movimientos circulares. Luego introduje un segundo dedo y hasta un tercero.

Fueron unos preliminares muy estimulantes. Vamos que me puse a 100 por hora. Sin tocarme la polla ésta se puso tan dura como si estuviera follando con otro tío.

Cogí el vibrador y lo sujeté con la mano izquierda. Era muy fácil y cómodo de manejar, aunque yo no sea zurdo.

No puse en marcha la función de vibración. Preferí empezar con caricias y pasar a la acción más tarde.

Empecé jugueteando con la punta del vibrador en la entrada de mi ano, con movimientos circulares. Cerré los ojos y me mordí el labio. Estaba poniéndome muy cachondo.

Poco a poco me introduje el juguete por el esfínter con los mismos movimientos circulares, de forma lenta y suave, para facilitar la penetración.

Cuando otro hombre me penetra es él quien domina el juego sexual mediante los movimientos de entrada y salida de su polla en mi culo.

Ese día era yo el que dominaba la situación. Empecé a sacar y meter suavemente el vibrador apagado de mi culo. No lo llegaba a sacar del todo y lo volvía a meter otra vez.

No podía abrir los ojos. El placer de la penetración me estaba nublando la mente. Y sin embargo lo mejor estaba por llegar.

Después de estar jugando a meter y sacar el vibrador suavemente de mi culo durante unos minutos, que realmente me parecieron horas de placer, decidí que había llegado el momento de alcanzar mi punto P.

Con el vibrador metido a la mitad de su longitud más o menos, y mediante pequeños movimientos del mismo, intenté localizar la próstata.

Quizá creas que no vas a encontrar la próstata o que es complicado hacerlo, pero créeme cuando te digo que es imposible no encontrarla.

Cuando conseguí que el juguete estuviera enfocado a mi próstata una sensación de estremecimiento mezclado con placer empezó a sacudirme el cuerpo. Y solo había empezado.

Una vez tuve el vibrador apuntando a mi próstata estuve jugando un rato con ella, frotando el vibrador contra la misma durante unos minutos que en realidad parecieron horas. El placer que sentía no me dejaba pensar. El tiempo se estaba deteniendo para mí.

Estaba tan excitado que podría haberme corrido sin tocarme la polla, pero quería llegar a otro nivel de placer. Así que paré de frotarme la próstata con el vibrador.

Descansé durante un par de minutos sin sacar el vibrador de mi culo.

Me parecieron horas, pero necesitaba calmarme para alargar el placer.

Cuando ya me había serenado un poco decidí volver al juego. Necesitaba más placer, más sensaciones como las que había experimentado. Estaba cachondísimo y necesitaba llegar al clímax.

Sin más dilación encendí el vibrador, en su posición de vibración más suave.

De repente el mundo a mi alrededor desapareció de mi vista. Ya solo podía centrarme en el vibrador y en los pequeños movimientos que estaban golpeando mi punto P y dándome escalofríos y pequeños calambres de placer.

Para redondear el momento me agarré la polla con la mano derecha y comencé una masturbación lenta, para disfrutar enteramente del momento y del placer intenso que la estimulación prostática me estaba proporcionando.

Y no puedo decir mucho más.

Después de unos minutos el tiempo se paró a mi alrededor. Luego calculé que habían pasado 15 minutos desde que encendí el vibrador hasta que todo terminó, pero en realidad a mí me pareció toda una vida.

No sabía dónde estaba ni me importaba.

Me sentía inmerso en un océano de placer en el que las olas estaban arrastrándome mediante suaves y calmados estremecimientos involuntarios.

De repente y de forma involuntaria mi mano derecha cobró vida propia y empezó a subir y bajar de forma más rápida mientras que sujetaba mi polla. Y muy poco después tuve el orgasmo más intenso que haya tenido en mi vida.

Un intenso escalofrío de placer me recorrió el cuerpo de abajo a arriba y de arriba a abajo, haciendo que me cosquillearan desde los dedos de los pies hasta la punta del cabello.

Fue un orgasmo de los que te erizan la piel y te hacen sentir un hormigueo en los brazos.

Una onda de choque en forma de placer sexual que recorrió mi cuerpo y me dejó temblando por la intensidad de las sensaciones experimentadas.

No tengo mucho más que decir.

Cuando todo pasó y volví a la realidad apagué el vibrador y lo saqué con cuidado de mi culo, con suaves movimientos. Al sacarlo todavía sentía pequeñas punzadas de placer.

Estuve tumbado en la cama durante quince minutos intentando recuperarme, sin poder moverme.

Mi cuerpo se negaba a volver a su actividad o incluso a volver a la verticalidad.

Solo pensaba en el orgasmo que acababa de sentir.

Cuando me pude levantar me di cuenta de que mi corrida había batido mi récord personal. Tenía semen en el pecho y en la cara. Ni siquiera me había dado cuenta cuando me corrí, pero de cintura para arriba estaba lleno de pequeñas gotitas blancas, y la cama también estaba manchada.

Había sido un orgasmo legendario.

Pero no pensé demasiado tiempo en ello.

Esperé una media hora y volví a empezar. Y volví a tener otro orgasmo igual.

Es por eso que ahora cada vez que necesito evadirme de la realidad y tengo tiempo libre acompaño mis masturbaciones con mi vibrador.

Así pues, puedo decir sin temor a equivocarme que con el vibrador estimulador de próstata he conseguido los orgasmos más intensos de mi vida.

Y he seguido comprando nuevos modelos para probar nuevas sensaciones.

Ahora disfruto mucho más del sexo en solitario.

1 comentario en “Mi primera vez con un vibrador. Relatos sexo gay.”

  1. Te felicito por tu experiencia y como supiste vivirla y redactarla, leí esto porqué hoy me decidí a comprar un dildo, pienso que el vibrador será después, comenzaré con este.
    Bueno la aventura comienza, bonita noche amigo agremiado

Deja un comentario

Artículo añadido al carrito.
0 artículos - 0,00
1
Hola😊¿En qué podemos ayudarte?